...Algo más que un instante...

Porque las palabras se las lleva el viento...He decidido escribir para ser eterna...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Relato Nº4

Entre tu y yo 

Siempre has sido mi mejor amigo y por lo mismo nunca nadie se preocupaba cuando nos quedabamos solos.

Esa noche era una de las tantas en que todos habían salido menos nosotros y decidí invitarte a mi casa.

A pesar de tu impuntualidad llegaste temprano. Tan asíque ni siquiera me había bañado. Al hacerte pasar estaba en toalla y extrañamente algo en mi se despertó, y mi corazón latió aceleradamente al notar que me mirabas con deseo.

Me fui al baño y me duche. Cuando salífue nuevamente en toalla, tu me esperabas en mi pieza. La situación me prendió, estabas allí esperando que me desvistiera o esperabas a que me vistiera para luego desvestirme? ... Aquella pregunta revoloteo en mi cabeza hasta que decidí que ponerme.

Esperaba una respuesta que no llegó, termine de vestirme y bajamos por algo para comer. Cuando estábamos en la cocina me arrinconaste contra la muralla, sujetaste mis manos y me miraste fijamente€“ No se que me pasa, me tienes como loco- y me besaste, aquel beso fue intenso y apasionado. En un principio intente resistirme, no quería caer en eso nuevamente, pero no lo logré. En cambio tú te alejaste repentinamente -No, no podemos, no es correcto- Me sentí decepcionada, pero me decidí que nada me impediría tenerte esa noche. Me acerque a ti y te bese el cuello, subía tu mejilla y poco a poco me acerque a tu boca. Mi beso comenzó lento, pero la intensidad no tardo en llegar. Tus manos se posaron en mi cintura y luego comenzaron a subir por mi espalda.

Me separé de ti, tome tu mano y subimos a mi pieza, te recosté en mi cama y me acomode a tu lado.

Nos besamos por largo rato, hasta que mis manos se colaron por debajo de tu polera, hasta que te la quite.

Me subísobre ti y tu mirada reflejaba deseo pero desconcierto, supongo que te preguntabas como demonios nunca habíamos hecho algo así. Bese tus pectorales, tu oreja, mordítu oreja, mis manos recorrían hasta donde me lo permitías y las tuyas acariciaban mi espalda sacando de a poco mí polera y sostenes.

Por primera ves me veías semidesnuda, por primera ves me colocabas bajo tu cuerpo, por primera ves me tocabas para hacerme tuya.

Besaste todo lo que podías besar, acariciaste delicadamente mi cuerpo, como si tocaras a una flor. Bajaste tus manos y con ella mis pantalones, para quedarnos los dos en ropa interior.

Puse tus manos en mis calzones y yo en los tuyos y lentamente comenzamos a despojarnos de esa última prenda. Volviste a tocar, besar. Volví a acariciar tu espalda, y cuando encontraba tu boca la besaba como si fuera la última ves.

Cuando sentí tu mano en mi templo del placer, un golpe de corriente inundo mi cuerpo, poco a poco tu cuerpo fue acoplandose al mio, en un continuo ritmo ascendente, ritmo de pasión y lujuria. No fue amor lo que nos juntó, si no mas bien el deseo de saber que se sentía estar unidos en un mismo compas, bajo las mismas sabanas, siendo uno complemento del otro, incluso en aquel sublime momento del orgasmo.

Mas que pareja, amigos. Mas que confianza, deseo. Mas que amor, lujuria, mas que un nosotros, tu y yo.


AlouquA

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