...Algo más que un instante...

Porque las palabras se las lleva el viento...He decidido escribir para ser eterna...

jueves, 20 de septiembre de 2007

Relato Nº 5

La Familia

Yo era hija de padres separados y desde pequeña había vivido con mi padre y su nueva mujer. Yo era igual a mi papa, tenía los ojos verdes, el pelo rubio, tez blanca y estatura media. Muy poca veces había visto a mi madre, pero todos decían que tenía su físico, pero por el contrario decían que no me parecía a mi hermano. A pesar de que era 2 años mayor que yo, nunca lo había visto en persona.

Estaba próximo a mi cumpleaños número 19 y mi padre quería que los hermano se conocieran; me pareció una buena idea, pero no tenía mucho tiempo disponible después de la universidad y para el día de mi cumpleaños tenía planes. Mi papá quedó de avisarme cuando mi hermano estuviera disponible.

La noche de mi cumple salí de fiesta a la mejor disco de mi ciudad, cuando bailabamos el anfitrión me hizo subir al escenario por ser mi cumpleaños y todos los presentes me cantaron cumpleaños feliz. Al bajar del escenario un chico se me acercó y al mirarlo, algo en mi salto acelerandoseme el corazón.

Hola!, sabes quién soy?, me sentí sorprendida, era obvio que no tenia idea de quién era. Mi cara le respondió su pregunta. -Soy yo- respondió,- ¿como es que no recuerdas a tu hermano mayor?-. No podía creerlo, como ese tipo tan guapo tenía que ser mi hermano. Nos saludamos amistosamente y comenzamos una charla que duraría casi toda la noche, me hacías reír, junto a ti todo parecía más agradable. Fue entonces cuando descubríque no podía mirarte a los ojos, esos ojos verdes provocaban que mi corazón latiera con furia. Cuando rozabas tu piel a la mía podía sentir pequeños golpes de corriente.

Al terminar la fiesta llamaste a papá y le dijiste que me iría a dormir a tu departamento, el obviamente acepto.

Tu hogar era acogedor y amplio. Regalo de tu padrastro. Cuando te sentaste a mi lado para seguir charlando tu mano se poso distraidamente en mi pierna, levante la vista y tu me estabas observando. Encontré en aquellos ojos la confianza que necesitaba para acercarme a ti y besarte. Tu te quedaste quieto y yo instintivamente me separe agachando la cabeza y pidiendo disculpas. Tu en cambio tomaste mi cara y me volviste a besar. Tus labios y los míos, nuestras lenguas, tus manos acariciando mi cabello y acercandome mas a ti para que este momento no acabara nunca.

Cuando te diste cuenta que no me separaría, tus manos bajaron hasta mis caderas haciendome sentir el roce de nuestros cuerpos, me recostaste en el sofá y con tu mano bajaste desde mi cuello hasta mi estomago, colándola por debajo de la polera, palpaste lentamente y con cuidado. Yo estaba paralizada, la situación me gustaba, pero sabía que no era correcto. Lo que hacíamos estaba aborrecido por la sociedad, sin embargo cuando desabrochaste mi sostén, mis instintos se liberaron y comencé a sacarte la ropa. A tocarte con mis manos, como si no hubiese un mañana, sentir tu respiración sobre mi cuello, en mis pechos. Tus dedos recorriéndome centímetro a centímetro. Deseándote con locura.

En ese instante me tomaste y me llevaste a tu cuarto. Mientras nos besábamos me comenzaste a recostar sobre tu cama y poco a poco nos sacamos los que nos quedaba de ropa. Durante un minuto me miraste desnuda, como si te hubieras puesto a pensar en lo que estábamos haciendo. Yo no deseaba que te arrepintieras así que me levante y te bese.

Besaste todo lo que pudiera ser besado, y lentamente comencé a sentir tu cuerpo sobre el mío y sentir como entrabas en mi. Aquel placer, tan único, tan sublime. Fue compartido junto a ti. La misma sangre, los mismos genes, separados en dos cuerpos uniéndose en el eterno placer fugitivo.

A la mañana siguiente desperté entre tus brazos, junto a tu olor. Me sentícomo una mujer y te sentí como el hombre que quería, pero que no podía tener nunca. Decidíno pensar en ello, quería ser feliz por unos minutos mas.

-Despertaste- dijiste sonriéndome€“, -Espero volverme loco todos los días con tal de tenerte entre mis brazos al despertar-, sonreí y te bese, era lo que deseaba escuchar, algo de esperanza antes de perder la cordura.


AlouquA

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