TU...
Eres el tipo de hombre que me gusta, que se demuestra "timido", pero cuando llegas a conocerlo se vuelve descarado. Tierno y fogoso. Además tu físico acompaña muy bien a tu personalidad inquieta y descontrolada. En palabras simples llamas la atención.
Cuando nos presentaron de inmediato la química afloro y aunque me intimidabas me gustaba el coqueteo descarado. Pero lamentablemente estabas con mi mejor amiga. El tiempo paso y deje de verte, hasta que un día nos encontramos. Y tu estabas soltero, me sentía como un niño en una pieza llena de dulces. Nuevamente esa química que me hacia estremecer, sentir tus ojos observándome, todo me atraía hacia a ti. Pero a pesar de todo no quería caer en tus encantos.
Quedamos en juntarnos, claro que yo nunca pensé que un día sin previo aviso aparecerías en mi casa para invitarme a salir. Fuimos al mall y como yo quería comprarme ropa, pensé que sería una buena idea que tu me ayudaras a elegir. Sabía perfectamente lo que venía. Luego de salir del probador un par de veces y elegimos una teñida muy sexy. Y cuando volvía entrar al probador para cambiarme ropa tu entraste detrás de mi y me susurraste al oído : "Creo que te verías mejor sin ropa."
Comenzaste a besarme sin ni siquiera poder resistirme. Tus manos aprisionaban las mías contra la pared dejándome sin posibilidad de escapar.
Aunque siendo sincera quien quiere escapar de un beso como ese?. El beso aumentaba en pasión y yo esperaba que sacaras tus manos para poder escapar de allí para ir a otro lugar. Poco a poco comenzaste a bajarlas, en un principio, quería que siguiéramos allí, pero sabía que en cualquier momento podría llegar alguien y descubrirnos. Detuve tus manos y te dije. Voy a pagar y vamos a donde quieras. Termine de vestirme y salídel probador.
Cuando pagaba apareciste a mi lado, me tomaste de la cintura y me sorprendió que no me llevaras de inmediato a tu auto. Me invitaste a un helado y seguimos paseando por el mall. Al subir al auto no pude aguantar más y te bese hasta quedar sin respiración. Nos miramos a los ojos y pude ver mi lujuria reflejada en tus ojos. Encendiste el auto y partimos en dirección a tu departamento. Al subir al ascensor nuevamente la lujuria inundó nuestros cuerpos y te arrincone te mordí el cuello y las orejas. Por primera ves comencé a explorar tu cuerpo con mis manos, mientras tu solo te dejabas querer. Vivías en el último piso y el trayecto no se me hizo nada. Y salimos del ascensor sin separarnos, abriste la puerta de tu departamento y me arrinconaste contra la pared mas cercana.
De inmediato comencé a sacarte la polera, mientras tu me tomabas en tus brazos y me llevabas a la mesa para sentarme en ella. Sacaste mi polera y yo bese tu cuello, tus pectorales, a tocar con mi boca cada centímetro de tu torso y con mis manos tu ancha espalda. Tu en tanto desabrochabas mi pantalón, al volver a tu boca, tu comenzaste a bajar por mi cuello. Jugueteaste con mi oreja. Apoye mis manos en la mesa y me incline un poco hacia atrás y tu seguiste tu camino hacia abajo. Llegaste a mis pechos aun aprisionados por el sostén, los besaste.
Te despoje de tu pantalón, te subiste a la mesa mientras yo me acomodaba debajo de ti, al mirarte tus ojos reflejaban una confianza que yo no había logrado percibir antes. Me susurraste al oído "esta noche eres mi cena" y yo te respondI "no esperes a que se enfrié".
Volviste a besarme apasionadamente y no te hiciste esperar, en menos de 2 minutos ya estábamos completamente desnudos. Aquella boca bajo a mis pecho saboreándolos y besándolos, a ratos podía sentir tus tu respiración sobre ellos. Mis manos acariciaban tu espalda, jugaban con tu pelo. Las tuyas bajaban lentamente a mi templo del placer, lo recorriste por primera ves pero es como si ya lo hubieras hecho antes, buscaste mi clítoris y presionaste un poco, un golpe de corriente inundo mi cuerpo. Comenzaste a masajear suave y lento, cada cierto tiempo aumentabas la velocidad para luego disminuirla nuevamente. Además tu boca hacia un trabajo increíble en mis pechos, todo esto me tenia en el limite. Pero gracias a tu ritmo concientemente inconstante iba y venia. Hasta que mis gemidos te hicieron entender que había tenido un gran orgasmo.
Mientras sonreías quitaste tu mano y te fuiste acomodando sobre mi, no ibas a dejarme descansa y comenzaste a moverte lentamente, volvimos a mirarnos mientras nos besábamos y mi respiración se aceleraba rápidamente junto a la tuya. Sentir tu cuerpo rozándome, sudando junto a ti era estimulante.
Tu lengua y la mía se conocieron íntimamente y nuestros cuerpos lograban comunicarse solo con el roce, tu ritmo era constante y pausado. Pero de apoco se fue volviendo rápido hasta llegar al salvajismo. Cada beso era un delicioso silencio para nuestros gemidos, hasta el orgasmo compartido. Te recostaste en mi pecho mientras acariciaba tus cabellos. Mientras nuestras pulsaciones bajaban y recuperábamos la voz.
Lo primero que dije fue "tengo hambre", tu entre risas aceptaste que no era una mala idea comer algo. Fuiste a la cocina y comenzaste a preparar algo, yo en tanto me coloque una de tus camisas y busque algo de música para bailar... tu cocina al estilo americano permitía que vieras todos mis movimiento, poco a poco me fui acercando a ti y comencé a bailarte, a rozarte con mis manos, a besarte la espalda, y tocarte hasta que de pronto escuche tu voz agitada "esta lista la comida". Nos miramos y sonreímos.
Al llegar a la mesa comimos y reímos, hablamos bastante y al terminar me dijiste "vamos por el postre?". Tomaste mi mano y me condujiste a tu pieza. Entre besos me quitaste la camisa que llevaba puesta y me hiciste recostar en la cama -te haré unos masajes, comenzaste a recorrer mi espalda con tus manos las cuales eran delicadas y suaves, moldeaste mi cuerpo y luego comenzaste a hacerlo con tu boca. Besaste cada rincón y de pronto sentí como si pudieras hacer conmigo lo que tu quisieras. Estaba en un delicioso ensoñamiento. Esta vez todo fue mas rápido pero no bajo en calidad, y al final explosión de pasión hicieron retumbar tus vidrios. Al final, me abrazaste y te dedique una sonrisa. Me dormí junto a tu pecho con el sonido de tu corazón latiendo agitadamente.
AlouquA
No hay comentarios:
Publicar un comentario