...Algo más que un instante...

Porque las palabras se las lleva el viento...He decidido escribir para ser eterna...

domingo, 9 de septiembre de 2007

Relato Nº3

ALGUN DIA

 

Todo hacia suponer que seria un aburrido  sabado, mis amigos estaban ocupados en sus asuntos y yo aun tenía trabajo por terminar.

Prendí el PC y abrí el msn, inmediatamente tu ventana se abrió. ¡hola! era el mensaje. Me sonreí a mi mismo y te respondí. Así entablamos una conversación, era una especie de juego de seducción. Te comente que estaba solo y respondiste con un €œyo puedo hacerte compañía€ ; mi respuesta fue ven a mi casa€ ; y tu dijiste €œes una invitación aceptada€ y agregaste €œen 20 minutos estoy allဝ y te desconectaste.

Quede sorprendido, jamás pensé aquella respuesta. Pero también me agrado la idea y recordé un par de conversaciones por msn y nuevamente sonreí . A los pocos minutos oí tu voz llamandome. Baje las escaleras y salí a recibirte.

Tu sonrisa y voz demostraban un poco de nerviosismo. Cuando te conduje a mi pieza, te observe y note que tenias claro lo que pasaría aquella tarde, Ya que tu vestimenta  era realmente provocadora. Unos pantalones apretados y una blusa blanca que dejaba ver tus sostenes negros y parte de tus senos. Cuando llegamos alli te sentaste en mi cama y yo en una silla que había cerca.

Luego de conversar un rato, ya estabas más en confianza, y me ofreciste sentarme a tu lado. Yo acepte encantado. Pero no me sente, sino que prefería recostarme. Tu te acomodaste en mi pecho, quedando de frente a mi. Cuando mire tus ojos, pude ver toda aquella pasión que llevabas dentro.

Poco a poco tu te fuiste acercando, tu beso fue tierno y suave. Poco a poco nuestras lenguas se fueron haciendo amigas. Pero aquel beso casi inocente, no duro mucho. Ya que se fue volviendo cada ves más fogoso. Cuando estábamos en eso, cambie de posición. Yo arriba.

Me gustaba sentir tu cuerpo bajo el mío. Y a mis manos les gustaba recorrerte. Por lo mismo acaricie tu espalda, tus piernas, tu trasero. Tu sacaste mi polera y luego desabrochaste mis pantalones. Yo seguí tu ritmo y también saque aquella blusa y esos pantalones apretados. Para dejarte solo en ropa interior. Tus manos iban hacia mi bulto, pero las detuve. Quería disfrutar de ti un momento, y con mi boca comencé a bajar por tu cuello lentamente, besando, mordiendo, lamiendo. Tu respiración que ya estaba agitada, se acelero aún más. Luego baje a tus pechos, los bese y con mi mano te quite el sostén. Y luego con una de mis manos fui a tus pechos para acariciarlos y con la otra iba a tu tanga. Pero tu fuiste más rápida y llegaste a mi pene para darle un poco de cariño. No quise quedarme atrás y comencé a bajar mis manos a tu trasero, lo acaricie y así, poco a poco fui llegando a tu tanga en primera instancia, la cuál obviamente estaba mojada. Cuando con mi mano separe tu tanga y toque tu sexo, tu cuerpo se movió como si le hubiesen dado un golpe de corriente. Separaste tus piernas para darme más libertad y movilidad. Pero al mismo tiempo dejaste de hacer lo que hacías, cerraste los ojos y comenzaste a disfrutar lo que venia.

Esa actitud me excito aún más y no dude en seguir, quite tu tanga y pase mi dedo. El cuál se detuvo en tu clitoris y se entretuvo allí, mientras con los otros intentaba entrar en ti. Poco a poco tu cuerpo parecía tener una gran descarga electrica, tu cuerpo se tensiono por completo, soltaste un gemido y ese gemido se continuo en tu boca hasta que los espasmos recorrieron tu cuerpo y tuviste tu primer orgasmo.

 Me besaste, pero poco a poco tu boca fue bajando. Por un momento me quede paralizado por lo que ibas a hacer, pero al igual que tu decidí disfrutar de aquello. Me seguiste besando hasta que llegaste a mi miembro y comenzaste a lamerlo como a un helado, después lo metiste y sacaste de tu boca, mientras que con tus manos masajeabas el resto de el., de ves en cuando levantabas tu vista y comprobabas si estaba disfrutandolo. De pronto me agarre de tu pelo, iba a eyacular, pero tu en ves de detenerte continuaste hasta que me vine en tu boca, junto con ello mis gemidos. Tu seguiste en tu tarea hasta dejarme nuevamente caliente.

No necesite tocarte para saber cuan mojada estabas, asì que me acoste encima de ti y mientras nos tocabamos mutuamente comencé a penetrarte. La expresión de tu cara demostraba placer, pero era algo más que aquello. Acelere el ritmo y nuevamente aquellos gemidos comenzaron a invadir la habitación. Estabas a punto de tener tu segundo orgasmo y te aferraste a mi espalda, las contracciones de tu vagina atraparon mi pene dandome lo que me faltaba para mi segundo orgasmo, que fue en conjunto con el tuyo. Solo las paredes de mi pieza pudieron contener aquellos gritos.

Me recosté a tu lado y nos volvimos a besar, nos abrazamos. Yo estaba cansado y tu igual. Pero te acostaste dandome la espalda (cucharita), y al sentir tu trasero junto a mi sexo la pasión me volvió a inundar, quería mas de aquello.

Comencé a besarte los hombros, bajar por tu espalda con mi boca y con mis manos te recorrí nuevamente, te volteaste y me seguiste. Mis manos recorrieron tu espalda hasta tu trasero y tu hacías lo mismo conmigo. Cuando comencé a pasar mi dedo cerca de tu ano diste un respingo y me miraste a los ojos. Yo seguí con mi mano, esa seguridad era lo que tu buscabas y me dejaste hacer. Mis manos iban de tu vagina a tu ano y de a poco comencé a penetrarte con uno de mis dedos, luego dos. Tu gemías. Cuando saque mis dedos tu sabias lo que venía y sin decirte nada te pusiste en cuatro... me detuve un momento para observarte y mi excitación fue aún mayor. Estabas dispuesta a todo, y proseguí tomando tus caderas y poco a poco fui entrando nuevamente en ti. Hubo un momento en que gritaste de dolor y pensé en no seguir, pero tu respuesta fue ¡hazlo de una ves! €, seguí aquellas palabras y de una embestida entro todo. Aquel grito nunca lo olvidare, placer y dolor mezclados.

Los dos estábamos totalmente extasiados y cuando nuestros cuerpos no resistieron más caímos rendidos en los brazos de Morfeo. Al despertar todo era confuso, primero me sentía agotadísimo y segundo no estabas. Busque por todos lados y no te encontré. Vi el reloj las 3am. No podría haber sido un sueño, los recuerdos en mi mente no parecían haber sido producto de mi imaginación. Volvía la cama y sentí aquel olor. Ese que tenía tu piel junto a la mía. Supe que no había sido un sueño, habías estado allí conmigo y que por primera ves habías sido mía...


AlouquA 

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