...Algo más que un instante...

Porque las palabras se las lleva el viento...He decidido escribir para ser eterna...

miércoles, 29 de julio de 2009

Relato Nº 12

La Mesera

Decidí salir a comer afuera, sentía esa necesidad de que me atendieran. Camine hasta el restaurant mas cercano a mi casa y me senté cerca de la ventana. Mire el ambiente, linda decoración, luces tenues, las paredes eran de madera y barnizadas… aquello le daba un toque de tranquilidad. En eso una vocecita algo chillona me saco de mis pensamientos preguntándome que deseaba pedir… le dije que tenia para ofrecerme, y sus ojos se encendieron por unos minutos y esbozo una leve sonrisa. Comenzó a recitarme toda la carta del lugar, jamás pensé que sirvieran tantas cosas allí. Termine por pedir la única cosa que escuche y que me gusta lasaña. Al retirarse la camarera no pude evitar mirarla y aquella faldita que llevaba puesta se movía al compás de sus caderas dejando ver sus calzones color rosado.
Aquella situación produjo algo en mi, no se si lo abra hecho a propósito pero hizo que me encendiera. Ella volvió con mi bebida y la canasta del pan más la mantequilla. Y note que su blusa estaba desabrochada y desde mi posición alcanzaba a ver sus sostenes negros. Eso ya era una insinuación me dije, mientras ella me sonreía. Al retirarse nuevamente dejo caer un papel y sin poder evitar mirar lo que decir me lleve una gran sorpresa “te espero en el baño, mientras preparan tu lasaña”, debí leer el papel unas tres veces hasta poder reaccionar. Mire hacia todos lados y fui al baño, habían dos puerta, pero antes de que pudiera pensar, una mano me tiro arrastro hasta el baño de los hombres.
La mire a los ojos y ella miro los míos, sin preámbulos me beso, y con sus manos me tomo la cabeza acariandola, entrelazando sus dedos en mi cabello. La tome por la cintura y la atraje mas hacia mi cuerpo y sentí sus senos en mi pecho. Ella bajo sus manos por mi espalda y las coló por debajo de mi polera hasta mis hombros y luego bajo de nuevo, hundiendo fuertemente sus dedos en mi piel. Comencé a desabrochar su blusa y saque su sostén. Ella se sentó sobre el lavamanos y saco mi polera, beso y mordisqueo mi cuello, mis hombros, mientras yo también besaba su cuello y acariciaba sus senos. Comenzó a desabrochar mi pantalón y poso sus manos en mi miembro. Lo acaricio lentamente, como reconociendo lo que entraría en ella. Aproveche ese momento para sacar sus calzones y comenzar a acariciarle lentamente su templo del placer. Oí que un suspiro salía de entre tus labios y me susurraste “hagámoslo”.
Me acerque a tu cuerpo y tu me abrazaste fuertemente, poco a poco entre en ti, aquella sensación casi me vuelve loco, me comencé a mover lentamente mientras oía tu respiración agitada. Tus talones me empujaban hacia a ti y tus manos apretaban mi espalda. Poco a poco mi ritmo fue aumentando y nuestras respiraciones comenzaron a entrecortarse.
Entonces oí tu grito y tu cabeza se apoyo en el espejo, los músculos de tus piernas se contrajeron, al igual que los de tu vagina apretando mi miembro. Te mordías los labios para no gritar…apoyaste tu cabeza en mi hombro y oí que susurrabas un “no te detengas, es delicioso”, aquello me hizo perder el control y acabe junto contigo. Cuando te volví a mirar sonreías satisfecha, me diste un beso en la mejilla y colocándote tus calzones y tu blusa desapareciste del baño.
Me moje la cara y mirándome al espejo recordaba lo que acababa de ocurrir. Salí del baño y fui hasta mi mesa, y allí estaba mi lasaña. Comí sin apuros y pedí la cuenta. Volviste a mi mesa y trajiste mi cuenta. Y sin decir nada desapareciste. Al salir del restaurant, vi la boleta y decía “aunque no pediste postre, espero que te ha
ya gustado. Espero verte mas seguido”.
AlouquA

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