...Algo más que un instante...

Porque las palabras se las lleva el viento...He decidido escribir para ser eterna...

viernes, 13 de junio de 2008

Relato Nº 8

La aventura en el baño.
Desde que llegue a este lugar puse mis ojos en ti. Tenías todo lo que me gusta, lindas caderas, rasgos finos, piel de porcelana. Mirabas con desden a todo hombre pero a la vez les coqueteabas. En ese momento te fijaste en mí y sonreíste igual como te había observado hacerlo a todos los que se te acercaron. Al parecer sabias lo que provocabas a tu alrededor.
Decidí acercarme a ti, tome mi vaso y me senté a tu lado.
-lindo lugar, vienes muy seguido?
Volteaste sorprendida y un tanto inquieta
-si, vengo aquí todas las tardes.- respondiste.
-Genial, creo que comenzare a venir as seguido. Dije sonriéndote y bebiendo de mi vaso.
Me miraste fijamente, aquellas perlas verdes me encandilaron y sonreíste coquetamente.
-Me encantaría que vinieras más seguido.
Pusiste tu mano en mi pierna y lentamente la subiste y comenzaste a acariciarla mientras nos mirábamos fijamente. De un momento a otro me deje llevar por mis impulsos y tome tu mano para guiarte al baño. Aquello era una locura, pero valía totalmente la pena. Cerré la puerta con pestillo y me lance a tus brazos, bese tu boca con tal frenesí y furia que parecía que el mañana no existía.
Te arrincone contra la muralla y saque tu polera, bese tus pechos, tu estomago y volví a tu boca. Tome tu falda y la saque para observarte, eras deliciosa y solo mía, y como no ponías resistencia continué con mi deleite.
Acaricie tus pechos nuevamente y lentamente baje a tu entrepierna y note que tu tanga estaba mojada, eso aumento mi excitación y roce tu templo del placer con mis manos. Tu soltaste un leve suspiro y cerraste los ojos. Baje tu tanga y volví a tu entrepierna. Aquella sensación era deliciosa, estabas muy excitada y con solo rozarte tu cuerpo se estremecía.
Comencé a masajearte, a penetrarte con mis dedos; tus gemidos me hicieron entender que tendrías un gran orgasmo, incluso no podías mantenerte en pie. Pero no era suficiente no hay primera sin segunda y seguí acariciándote, besándote, penetrándote con mis dedos hasta que gritaste de placer y con lo poco que te quedaba de fuerza en las piernas te sentaste en el mesón del lavamanos. Tome tus senos y los bese desesperadamente como si mañana no existiera. Tu bajaste mi pantalón y también comenzaste a masajearme lentamente y de a poco aumentaste la intensidad a medida que mi respiración aumentaba hasta que ya no pude contener mi orgasmo y al igual que tu, grite de placer. Nos besamos nuevamente y te dije:
-eso es todo.
-tu sonreíste y me respondiste.- me parece bien.
Subí mi pantalón, lave mis manos y te bese.
-Tu dijiste.- nos volveremos a ver?- y sonreíste.
- Te mire fijo sabiendo que esto sería mi gran mentira.- tal vez!

Me volteé, abrí la puerta y cuando me iba retirando me dijiste
-Soy Camila, cómo te llamas tu?
-Soy Francisca un placer conocerte.
Bese tus labios por última vez y Salí para no verte nunca más. Las aventuras son solo aventuras. Aquello había sido una experiencia increíble pero nada más.

1 comentario:

Martín G. dijo...

Muybuen relato, Mrs Aluqua
y por cierto, un pequeño regalo para ti en mi blog =)

Espero que te guste.
Saludos.